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APOSTARLE AL VERDE Y NO AL CEMENTO

 

Por Bizarro Mesa
@BizarroMesa

 

 

Las 21 Megaobras (un proyecto de construcción de nuevas vías, plazoletas, puentes y troncales) muestran que Cali está viendo la luz ahora que brilla el Bulevar del Rio y la Autopista Suroriental. Sin embargo, en el aire ronda el desconcierto luego de que el secretario de Infraestructura, Miguel Meléndez, anunciara la quiebra del proyecto de valorización que financia ese ambicioso plan.

Más de $570 mil millones se le invirtieron al olvidado espacio público de la ciudad, pero antes de que se termine todo lo propuesto ya hay un enredo legal que les dejó un sabor amargo a quienes se quedaron esperando que les recuperaran también el parque del barrio o los lugares de encuentro cercano.

Por ejemplo, el Parque de los Estudiantes, cercano a la estación del MÍO, frente al Colegio Santa Librada, desde hace un par de años debió reconvertirse a la fuerza en espacio para skaters, riders de BMX, grafiteros, fumadores de marihuana y uno que otro jíbaro. Los jóvenes caleños no sólo no tienen lugares para parchar, sino que terminan ocupando espacios que no tienen la infraestructura para desarrollar sus potencialidades.

En esta ciudad pululan pelaos practicando deportes extremos, breakdance, salsa o parkour. Ninguno de esos parches tiene un lugar que involucre lo ecológico y que esté adecuado para divertirse y profesionalizar lo que hacen. Por eso, aunque es pretensioso pensar que una columna cambiará una realidad administrativa, desde este espacio de opinión tomo la vocería de los que quieren y reclaman otro tipo de zonas de encuentro.

¿Será que dentro del proyecto 21 Megaobras se recuperarán los parques de los barrios de Cali? ¿Se construirán lugares públicos para deportes extremos, clowns y bailarines?

Tristemente parece que la respuesta será negativa. Por ahora lo que se deduce del discurso oficial y de eso que llaman “prioridades administrativas” es que ese tipo de ideas no encajan ni en chiste dentro de las cacareadas 21 Megaobras.

No se puede negar que las grandes construcciones han conseguido que la ciudad tenga una cara más amigable y menos violenta. Por lo menos así nos las venden los medios masivos, pero la historia está incompleta. El reverso de las Megaobras muestran la cara endeble, la paja comienza a arder, de hecho lentamente lo está haciendo en una hoguera de inconformidad e impaciencia.

La gente en el MÍO se pregunta por qué se extraviaron los dineros de las contribuciones de los caleños, principalmente los de estratos bajos, aquellos que quieren espacios de diversión públicos y con un impacto metropolitano. Otros reclaman menos construcciones faraónicas y más sitios que realmente sirvan para el alma y el cuerpo.

Así que para la actual Administración Municipal de Cali, después de haber escrito todo esto, voy a parafrasear algo que leí hace poco en un estado de Facebook: “Los que siempre han pensado que era mejor recuperar parques que armar más moles de cemento, saben que lo lindo de Cali es su vegetación. El futuro apunta que es a lo verde a lo que hay que apostarle, no al cemento”.

 

 

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