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ALGORITMO DEL AMOR

Blasfémina
Por María Ximena Pineda
@anacaonax

 

El niño alado hijo de Venus dejó de ser una leyenda representada por cientos de artistas para ser un algoritmo aclamado en el negocio casamentero.

El mundo cibernético en el que vivimos hoy ha revolucionado la manera como nos relacionamos con otras personas, llegando hasta cambiar nuestras estrategias de búsqueda y conquista. OK Cupid es un portal que facilita la búsqueda de pareja por internet. Es gratuito y solamente hay que subir alguna foto atractiva y llenar un cuestionario para empezar a encontrar posibles parejas.

Al parecer la página da excelentes resultados. En el 2010 este portal ya contaba con 3.5 millones de usuarios activos y en el 2011 tenía 1.3 millones de visitantes únicos y ha sido listado por la revista Time como uno de los 10 portales de online dating más importantes.

Hace algún tiempo me rehusaba a pensar que este método de búsqueda de pareja fuera efectivo, posible e, incluso, normal. Varios amigos me recomendaron abrir un perfil, pero me negué a hacerlo con la romántica idea de que si iba a conocer a mi futuro ex esposo, sería por efecto del destino.

Pero el destino me decepcionó terriblemente. Que me perdonen los griegos pero después de varios viajes esperando a que el “destino” me recogiera en el aeropuerto llegué al límite de mi paciencia. Aunque le di mucho chance a la divina providencia el libre albedrío me hacía ojitos cada vez más. Es que con lo que me botaba el sagrado “fátum” no se hacía un caldo de costilla francamente, así que impulsada por los buenos testimonios de varias amigas y ejerciendo mi libertad me arrojé al algoritmo que OK Cupid me ofrecía.

En un comienzo, confieso, tuve desconfianza. ¿Quién me garantizaba que estos cyber romeos no eran asesinos potenciales o traficantes de blancas? Pero me tranquilicé cuando me topé con el perfil de algunos ex compañeros del colegio y de la universidad que también habían sucumbido a la gracia de este algoritmo del amor.

Me dispuse a responder el eterno cuestionario en el que me preguntaban desde mi color preferido hasta mis gustos por la marihuana, las drogas más duras y el sexo. Con base en nuestras respuestas, la página hace un cálculo rápido y mediante su algoritmo logra encontrar parejas compatibles. Gracias a esta fórmula no tenemos que mamarnos el tedioso proceso de conquista, hasta nos ahorramos la verborrea del don juan calenturiento que a punta de labia nos quiere llevar a la cama. El algoritmo es claro: gente que busca solo sexo con gente que busca solo sexo, quijotes buscando dulcineas con dulcineas buscando quijotes, niños perdidos con niñas perdidas. Si nos ceñimos a las preguntas entramos con ventaja y descartamos de tajo todo lo que no queremos en nuestro Cupido.

Hasta el momento, me ha encantado el efecto OK Cupid. Podría meter las manos en el fuego por los 4 estudiantes de Harvard que se inventaron este portal. A mí que me envuelvan el angelito alado, ¡qué viva el algoritmo!

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

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