
TRAS DE MARICONES, BURGUESES
Rastros de carmín
Por Billy Muñeka
@billymk
- ¿Por qué no te transformas y sales con nosotros a la séptima a la marcha estudiantil? ¡Sería del putas!
Esta singular propuesta me la hizo en noviembre de 2011 una estudiante universitaria cuando me preparaba para una presentación teatral. Dio la casualidad de que en ese momento la carrera séptima estaba siendo tomada por una gigantesca masa de estudiantes dispuestos a protestar contra la reforma educativa que se discutía por esos días. Y es que no hubiera podido imaginar estar en una situación tan fuera de lugar como esa, si hubiera aceptado la propuesta de esta pequeña revolucionaria.
Querida, ¿Quién crees que soy? ¿Una agitadora social en tacones?
Sin embargo, por un momento me detuve a pensar qué pasaría si una persona como yo hiciera parte de tamaña movilización… Pues nada, no pasaría absolutamente nada. ¿Cuándo han visto a la gran masa del movimiento estudiantil marchando lado a lado el último domingo de junio al lado de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transformistas, drag Queens, drag kings y demás identidades sexualmente diversas? La verdad es que nunca me he topado al menos a uno de los cientos de encapuchados que salieron hace unos meses a apoyar el movimiento campesino, apoyando las protestas, movilizaciones y demás actos que el movimiento LGBT han realizado últimamente para la aprobación del matrimonio igualitario o apoyando al Ciclo Rosa luego de su salida de la Universidad Javeriana.
Si los miras bien, es casi seguro que podrías habértelos encontrado el pasado 31 de octubre en la marcha zombie, o en la marcha del primero de mayo, o en Hip Hop al parque, o en Rock Al Parque; ¿sentimiento revolucionario? ¿una causa política? Más bien adrenalina adolescente psicoactiva, ansiosa de probar la emoción de darse a los puños por la causa que sea sin saber por qué.
Estudiantes revolucionarios tipo Chorro de Quevedo que dicen apoyar tu causa. De esos que cuando les cuentas que eres homosexual o transgénero se comportan distantes mirándote perturbadoramente raro mientras hacen ostentación de un machismo estilo Che Guevara. No es necesario ver sus rostros para imaginarme sus expresiones.
No necesito salir a una marcha política por la carrera séptima para contribuir al cambio social y cultural. Soy transgénero pero también soy actriz, poeta, periodista y locutora. Todo ello aderezado de una identidad sexual diversa y una identidad de género que me hace ser diferente. Y fue precisamente lo que me hizo sentir hace unos diez años un profesor universitario que se hace llamar comunicólogo; estábamos hablando de trabajo social en comunidades menos favorecidas y a mí se me ocurrió mencionar a la comunidad LGBT. Mirándome por encima de sus gafas y con un gesto burlón me dijo: “¡lo LGBT es un discurso burgués!”.
¡Ja!, vea pues, ¡tras de maricones, burgueses!
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