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Cartel Urbano
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DECÁLOGO PARA DISEÑADORES: TRANSPIRA Y OLVIDA

Conocimiento vulgar
Por Ángel Carrillo
@einyeah

 

1. Guarda. Salva y sálvate: El conocimiento sólo brillará en las cabezas que lo atesoren. Lo mismo ocurre con los trabajos que se empiezan en un ordenador.

2. Las tildes, las comas y todos los signos de puntuación son obligatorios, así queden fuera de esa hermosa retícula imaginaria trazada por la terquedad. Esa necia obsesión hacia el equilibrio de todo lo existente que tanto nos caracteriza, puede ser tan benéfica como nociva.

3. Si hay que explicarlo no sirve.

4. El logo es como el miembro del cliente. Si lo ve grande (ahí queda espacio, ¿lo puedes poner más grande? Qué pena molestar: otro poquito. ¿Y si quitamos la foto, la ilustración y el texto, y ponemos el logo en todo el centro? más grande…) se siente seguro de sí mismo. Creerá que su pauta es efectiva y que le hará vender millones de pesos. Tómalo de la esquina, oprime ‘shift’ y AGRÁNDALO.

5. Tu diseño debe adaptarse a formato horizontal, vertical, poligonal, circular, bestial, octagonal, tridimensional, etcétera.

6. Alejar el café del teclado. O alejar el teclado del café.

7. Ya lo hicieron:
Todo está hecho y tú, simplemente, llegaste tarde a este mundo. No hay que afanarse.

8. Si no eres director, no mires a la practicante. No pierdas el tiempo. No desees a la mujer del prójimo.

9. La tipografía es obscena y desea ser manoseada. Hazlo. Aprovecha.

10. Transpira y aprende. Una periodista argentina entrevistando al mejor mago del Cono Sur, cerró, sin pensarlo, este decálogo así: “Estoy harto de los discípulos que no quieren admitir que no saben nada. El discípulo llega acá con un desconocimiento inconsciente: no sabe nada, y ni siquiera sabe que no sabe nada. Trabaja, se esmera, transpira, y llega a tener un desconocimiento consciente: no sabe nada, pero sabe que no sabe nada. Después trabaja, se esmera, transpira: ahora sabe, y sabe que sabe. Pero debe trabajar todavía mucho más, esmerarse y transpirar hasta lograr un conocimiento inconsciente: hasta haber olvidado que sabe. Entonces, y sólo entonces, el conocimiento habrá llegado al músculo. Y hasta que no llega al músculo, el conocimiento es sólo un rumor. Pero hay poca gente dispuesta a hacer ese camino: lleva décadas”.


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