
Y VIVIERON FELICES POR LOS SIGUIENTES CUATRO MESES
Blasfémina
Por María Ximena Pineda
@anacaonax
Las mujeres somos expertas en satisfacer sexualmente al hombre. Son muchos los libros escritos por complacientes mujeres entre los que se encuentran: Sexo oral que él nunca olvidará, 52 técnicas y posiciones garantizadas para enloquecer a tu hombre de Sonia Borg; El blowjob de 30 minutos: aprenda a darle mejor sexo oral en 30 minutos o menos de Eva Arlington o Cómo llevar al hombre al éxtasis: guía sexual para mujeres de Helen Cummins. También existe una amplia literatura consignada en revistas femeninas reforzando esta misma idea: ¿cómo satisfacer al hombre?
Por otra parte, siguen saliendo estudios que evidencian la insatisfacción sexual femenina como una de las causas más frecuentes de divorcio. Además, para nadie es un secreto que fingir orgasmos es pan de cada día de un número nada despreciable de mujeres. Pregunten y verán que estamos rodeados de superestrellas del orgasmo dignas de varios Óscares de la academia. Sin ir más lejos yo, a mis cortos 33, ya me merezco por lo menos 5 Óscares, 3 premios Cannes y 2 Globos de Oro, siendo modesta.
Es que el orgasmo femenino es todo un arte. Solamente a comienzos de la década de los 60, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg describió una pequeña zona en la pared anterior de la vagina que, al ser estimulada adecuadamente, hace que la mujer alcance rápidamente el orgasmo. Y a pesar de que hace 50 años ya que se descubrió la existencia del punto G, aun hay millones de mujeres que no encuentran el suyo.
Es cierto, satisfacernos no es fácil. El orgasmo femenino es toda una exploración. Una tarea extensa y profunda. Conseguirlo es el resultado de un conocimiento íntimo y sensato. El coito termina usualmente cuando el hombre eyacula pero ¿y el orgasmo femenino qué lugar ocupa? ¿Antes, durante, off the record?
El orgasmo masculino es mucho más fácil, más efectivo psicológica y fisiológicamente. Se podría pensar que jugamos en desventaja. Si nosotras mismas no conocemos bien nuestro punto G, ellos menos. Es tan dramática la presencia tácita del punto G que se creó el “Día mundial del orgasmo” por el preocupante número de damas que, según un estudio realizado en el estado de Piauí en Brasil, no llegaban al final feliz.
Pese a este oscuro y desigual panorama de satisfacción sexual femenina, el Dr. David Matlock, de los Ángeles, se convierte en súper héroe de esta historia pues desarrolla la inyección de colágeno que, durante 4 meses, aumenta el tamaño del punto G transformando radicalmente la vida sexual de las mujeres en 5 minutos, por la módica suma de 1.800 dólares. Según la clínica del Dr. Matlock, de unas 2.000 mujeres, el 87 por ciento reportan satisfacción con la inyección.
¿A qué francotirador no le gustaría que le ampliaran el target? La inyección del Dr. Matlock es un gran empujón para todas las anorgásmicas que andan por ahí. Eso sí, con tanta instasfacción en el ambiente hay una alta posibilidad de que las chicas con billete se empiecen a volver yonkies de esta inyección. Hay que saberla manejar.
Sin embargo, la inyección del Dr. Matlock es una solución realista a la interminable búsqueda de un pipí que nos lleve al orgasmo. El pipí no es el santo grial, muchachas, al parecer es el ácido hialurónico que compone la inyección. Si se gastan tanta plata en botox para llegar a verse como una momia o como Donatella Versace, ¿por qué no invertir en la inyección del Dr. Matlock y vivir felices si quiera por los siguientes 4 meses?
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