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Cartel Urbano
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CONTRA LAS ESTRELLITAS FUGACES

 

Peor es posible
Por Darío Rodríguez
@chkinbote

 

 

A veces basta consultar una revista banal para entender la situación de nuestra cultura y, además, de nuestra sociedad. La edición 261 de JET-SET (especie de informativo acerca de las gentes famosas y con altos ingresos) proclama el nacimiento de una supuesta “nueva generación más irreverente, arriesgada y glamurosa”. En portada se ve al hijo del presidente de la república, Esteban Santos, con su humorístico atuendo militar; a la controvertida Valerie Domínguez quien, como se recordará, estuvo inmiscuida en el escándalo corrupto de Agro Ingreso Seguro según ella misma “por amor”; el nieto de la reina Isabel de Inglaterra, Harry, un principito decadente justo en épocas que ya están subvalorando, por fortuna, a las monarquías europeas; y a Tatiana Santo Domingo, heredera de un antiguo imperio comercial que quisiera no abandonar sus dominios en este país.

Los redactores de JET-SET no se equivocan. Estos son, sin duda, los representantes de una nueva generación por completo continuadora del legado paterno que la puso ahí: oligarca, saqueadora del erario, dueña de un estatus ganado apunta del pisoteo y la humillación a miles de personas que nunca serán fotografiadas en páginas sociales, el oportunismo (ser hijo del presidente de turno, por ejemplo, permite un rato de fama, y si de paso hay la posibilidad del exhibicionismo como héroe de guerra, mucho mejor). Mucho se ha hablado de Colombia como un país gobernado por un puñado de familias que se enriquecen a costa del grueso de la población. Este reportaje infame en el cual se alaba a los aristócratas de siempre es una prueba fehaciente de esa idea. Sobre todo porque tiene un discurso muy sólido que los respalda, estos poderes y hegemonías se imaginan inmortales. Pero la realidad es distinta y paulatinamente está modificándose. No sólo porque publicaciones como JET-SET están lejos del alcance de un ciudadano común (a pocas personas de clase media–baja les interesan las vacaciones en Miami de estas estrellas malogradas, despilfarradoras de dinero ajeno) sino porque este país está cambiando aunque a primera vista no se note. Pese a la frivolidad que nos caracteriza, otros son los motores de unión en esta tierra. La sensación de ser colombiano por motivos como el fútbol o las manifestaciones artísticas nacidas lejos del arribismo y el elitismo demuestran que ya no somos tan ingenuos ni tan necios como en los pasados años ochenta o setenta cuando la vida de Diana Spencer, Lady D., era motivo de suspiros y ensoñaciones por parte de multitudes enajenadas.

Los señores de JET-SET pretenden que una nueva generación de recientes celebridades sea la que maneja los hilos de nuestra colectividad. Y en este punto se equivocan. Son otros, no tan famosos, del honesto artista de Hip-Hop barrial al pequeño empresario, del dirigente comunal a los jóvenes cabezas de familia, quienes permiten que esta nación no se suma en la desgracia (creada, de hecho, en gran parte por las pocas familias que han querido mandar desde hace muchos años y que sonríen en revistas efímeras). Esa es la nueva generación auténtica, la que no roba focos publicitarios, la que no le importa al periodismo del entretenimiento.

Como en el poema “Los Justos” del escritor argentino Jorge Luis Borges, esa gente, muchachos en su mayoría, aunque no es evidente aun y con sus pequeñas acciones, contribuyen más por el mundo que un manojo de aparentes privilegiados.

No se ve su labor todavía. Pero se verá. Y esa, sencillamente, es nuestra esperanza.

  

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