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Cartel Urbano
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¿EL PRECIO ES CORRECTO?

Blasfémina
Por María Ximena Pineda
@anacaonax

 

Estamos en la era de la estadística. Hay una sed constante de cuantificar todo. Parece que todo es más “real” en números. Los informes que retraten aspectos del mundo en cifras son biblias. Nosotros mismos somos números andantes, somos una cédula, un número de cuenta bancaria, un número telefónico. Y  lo peor, somos una cifra en pesos, dólares, euros: depende de la suerte de cada quien.

Este es un mundo donde el culo de Jennifer López está asegurado por 6 millones de dólares, las piernas de David Beckham cuestan 148 millones de dólares y su cara otros 40 millones más. Un mundo donde las manos trabajadoras de los campesinos del tercer mundo no valen un salario mínimo siquiera y las mujeres son vendidas en el mercado negro del sexo por nada.

“Cuánto vendes cuánto vales” parece ser la lógica actual. Ponernos precio no deja de ser una costumbre odiosa e inequitativa. No es el culo de Jennifer López lo que vale tanto, es su efecto en los millones de fans que compran lo que ella anuncia solamente para satisfacer su fantasía de nalgear esos 6 millones gratis. Con seguridad todo Puerto Rico está lleno de culos tan o más voluptuosos que el de JLo pero ninguno tan productivo en términos de mercadeo.

Las piernas de David Beckham bien pueden costar esa millonada, claro, si con esas ha metido goles, ganado campeonatos y hasta vendido calzoncillos. Y claro, habrá piernas igual o mejor dotadas en el mundo, el problema es que no son las de David, el de la carita de 40 millones de dólares. Ésas venden más.

Y así como el cuerpo de las reses se divide por trozos y precios en las carnicerías, así mismo se divide el cuerpo humano de los mortales que no hacemos parte de la constelación estelar de celebridades. Nuestros órganos también valen, pero no tanto como los atributos de los chicos bonitos de Hollywood o la FIFA. El portal de tecnología Gizmodo publicó el año pasado que según el sitio web académico Medical Transcription, un riñón cuesta unos 262 mil dólares, un hígado 157 mil dólares, un par de globos oculares se cotizan en 1,525 dólares y un corazón costaría 119 mil dólares en el mercado negro norteamericano. Una mano estaría avaluada en 385 dólares, pero las manos de Iker Casillas, estrella del Real Madrid, están aseguradas en 7,5 millones de euros.

Ahora bien, aparte de las aseguradoras o los traficantes de órganos, los jueces penales también les ponen precio al cuerpo, generalmente cuando tienen que indemnizar a algún trabajador que haya perdido un órgano y cuyo futuro laboral y estabilidad económica se vea amenazada. Hay formas sofisticadísimas para calcular estas cifras, tienen en cuenta el nivel socioeconómico de la víctima, la edad, la expectativa de vida, el nivel educativo, el ingreso promedio, entre otros aspectos. En resumen, nosotros los del común no valemos tanto como las super estrellas.

Volviendo a las cifras, si analizamos a la población mundial como si fuera un conjunto de reses mercadeables, nosotros, los comunes, la mayoría, los no bonitos, los del mundo real y no los íconos publicitarios, somos más rentables muertos que vivos. Todo nuestro cuerpo en el mercado negro norteamericano costaría entre 600 mil y 700 mil dólares, mientras que el paquete completo de Anna Kournikova vale unos 16 millones de dólares.

Así pues, uno se pregunta si entre tanta especulación de las aseguradoras realmente existe un precio justo, ¿realmente el culo de Kylie Minogue vale 3,4 millones de euros? ¿Realmente la cara y la voz de Mariah Carey valen 7,5 millones? ¿Realmente el miembro de Rocco Sigifredi, la estrella del porno, vale 600,000 euros? Solo me queda una pregunta, y sin mamada,  ¿a cómo?

 

 

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