
CONVERSACIONES CON LA MUERTE
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
Hay acontecimientos, que prefiero llamar ligeros, que modifican momentáneamente los ideales de las personas, para generar efectos de bienestar, de tranquilidad; pequeños instantes que logran pulsar la fibra más sensible, con el fin no sólo de compungir el corazón y el bolsillo, sino posicionar vedettes. Estas acciones se organizan milimétricamente frente a las cámaras, para evidenciar la labor que se puede adelantar por los desprotegidos; de esta manera se mundializa el gesto humanitario, la bondad y el amor por el prójimo, pero no se evidencia el olvido de los gobiernos frente a sus pueblos.
Una reina o una actriz, algún magnate comienza estas travesías planetarias en pro de una visibilización, tipo reality, de las problemáticas mundiales. Usan palabras justas, que se identifican con la emotividad de la situación; siempre bella o bello, acarician niños, abuelos, madres cabeza de familia; conversan con políticos, con medios de comunicación. Comparten rituales propios de la geografía visitada. Llevan regalos, claro, para algunos. Muchas fotos, bastantes horas de grabación que luego serán editadas para un programa de televisión.
Galardonados con premios importantísimos, según encuestas y opinómetros, sutilizan su poder de estrellas para abrir el camino al cambio y llevar agua limpia a aquellos que no tienen el acceso a este recurso tan básico; otros se inventan desde sus poses éticas, políticas para empoderar a los estudiantes de bachillerato a que “lleven vidas activas y tomen elecciones saludables para volverse hombres y mujeres grandiosos”; diseñan escuelas donde los estudiantes tendrán un almuerzo gratuito que dignifica estar por debajo de la línea de pobreza.
Algunos, más osados que los anteriores, han decidido arriesgarse a vivir como cualquier parroquiano. Se han puesto la meta de vivir unos días con un 1.75 dólares para que el planeta descubra lo difícil que es ser pobre; semejante aventura socio-ético-estético-comunicativa redundará en una imagen pública que revitaliza la sensibilidad monetaria de estas estrellas que no piensan exclusivamente en hacer dinero.
Pero existen otras actitudes, si se quiere, otras luchas. Invisibles, casi imperceptibles. Héroes que han buscado activar a la gente para poder expulsar la problemática planetaria que ronda nuestras vidas. Sus luchas incansables han obligado que pierdan sus hijos, sus esposos o esposas; han perdido sus arraigos, sus días tranquilos. Sobre el miedo han construido la fortaleza para combatir por el bienestar planetario. Rigoberta Menchú y la reivindicación de los derechos humanos; Chico Buarque (Q.E.P.D) y sus acciones confesionales por la Amazonia. Aquellos que se han enfrentado a las multinacionales por la conservación de la identidad, del territorio, y la memoria. La lista es extensa.
Tantas personas anónimas que han ofrendado su existencia por pensar que la vida de cada uno de los seres del planeta debe ser más justa, que se han arriesgado a conversar con la muerte.
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.