
LA MARCHA DE LAS PUTAS
No es un eufemismo
Por Gabriela Santamaría
Twitter @gabystama
“Me han dicho que no convendría decir esto; sin embargo, las mujeres deberían evitar vestirse como putas para no ser victimizadas”, afirmó el agente de policía Michael Sanguinetti durante una conferencia de seguridad y prevención del crimen en la Universidad de York en el año 2011 (Toronto, Canadá). Como respuesta a esto un grupo, mayoritariamente femenino, organizó por primera vez el Slut Walk. La marcha de las putas, como traduce su nombre a español, busca que las mujeres nos re-adueñemos de nuestro cuerpo.
El objetivo principal de la marcha era el de reconocer que no hay una justificación para agredir a una mujer y también el de oponerse al fenómeno de slut-shaming, acto (usualmente verbal) que tiene la intención de hacer sentir culpable a una mujer por las decisiones que ha tomado respecto a su cuerpo. Por ejemplo, puede ser la ropa que usa o sus parejas sexuales, entre otros comportamientos. A partir de un lenguaje moralista se espera que la mujer se sienta culpable y en ocasiones insegura por lo que es; en sus peores expresiones el slut-shaming logra que una mujer cambie sólo para complacer a otros.
Nadie debería tener que cambiar las decisiones sobre su vida solo para complacer las nociones de “lo que es correcto” para otros. Este tipo de actitudes terminan en una minimización de los casos de agresiones sexuales, pues además de todo, se hace culpable a la víctima. Se asume que los hombres son animales y que al ver a una mujer con cierta ropa no se pueden controlar.
Una minifalda no da permiso de acosar a nadie verbal o físicamente. Falta interiorizar el daño que acompaña la agresión a la sexualidad y a la vida sexual de una mujer. Si bien es cierto que no todas las mujeres sufren de violencia sexual, todas sí sufrimos de algún tipo de agresión. Puede provenir de la imagen que proyectan los medios, los mensajes comerciales, el acoso verbal en la calle o la discriminación de género. Esto nos compete a todos.
La marcha es un primer paso (en Colombia se celebró este año por segunda vez) y se necesita mucho más que esto para lograr que el efecto sea duradero. Por más lentos que sean los cambios en las agendas legislativas, la movilización es una parte vital del proceso. Después de todo la Marcha de las Putas es el movimiento feminista que más atención y convocatoria ha despertado desde los años 80.
Mire aquí la galería de la Marcha de las Putas 2013
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