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Cartel Urbano
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FREDDY RINCÓN: UN TITÁN EN APUROS

La Rabona
Por Iván Salazar
 
Hablar de Freddy Rincón es hablar de uno de los más grandes jugadores de Colombia. De un titán que asistió, y no como figurante sino como protagonista de novela, a las tres últimas justas mundialistas en las que estuvo un combinado patrio: Italia 90, Estado Unidos 94 y Francia 98.
La Rabona
Por Iván Salazar
 
Hablar de Freddy Rincón es hablar de uno de los más grandes jugadores de Colombia. De un titán que asistió, y no como figurante sino como protagonista de novela, a las tres últimas justas mundialistas en las que estuvo un combinado patrio: Italia 90, Estado Unidos 94 y Francia 98.

En la primera, fue el hombre de la foto al marcar el empate en tiempo suplementario frente a la toda-poderosa Alemania Federal de Lothar Matthaeus. Lo que, a la postre, le significó a la selección avanzar a octavos de final. De camino a la segunda, fue uno de los que silenció el Monumental de Nuñez, incluyendo al petulante Maradona, con sus goles. De los cinco, suyos fueron dos. Y ya librando la tercera, fue uno de los que menos desentonó del combinado nacional. Para entonces, un equipo en franco retroceso.

Como jugador de club, Rincón también dejó en alto el nombre de Colombia. Especialmente en la liga de Brasil, donde vistió con éxito las camisetas de Corinthians, de Santos, de Cruzeiro y de Palmeiras. Y aunque en su periplo deportivo no todo fue jolgorio, incluso su aciago paso por el Real Madrid fue considerado un triunfo: era la primera vez que un club de tantos pergaminos se fijaba en un baluarte nacional.

Sin embargo, el tiempo pasa y de sus gestas a este punto de la historia ya han trascurrido varios lustros. ¡Hagan cuentas! El 1-1 con Alemania fue en 1990, la última estrella que ganó con el América de Cali fue en 1992, el 5-0 contra Argentina fue en 1993, su primera etapa por Brasil data de 1994, su ida a Europa se remonta hacia mediados de 1995, su última participación en una Copa Mundo fue 1998, el Mundial de Clubes lo ganó en el 2000 y su retiro se hizo oficial en el 2004.

Por eso es que suena extraño, muy extraño en realidad, que hoy, después de una inactividad deportiva de ocho años, se haga pública la posibilidad de su regreso como jugador al América de Cali. Un equipo que, si bien ya no compite en la primera división, sí debe procurar el máximo rendimiento deportivo, en un deporte que es cada vez más atlético, para salir del ostracismo, disconforme con su historia.

Ahora bien, a Freddy se le abona la intención, su amor por el América, pero un hombre con un kilometraje como el suyo —¡tiene 46 años!—, con el agravante de que no se ha entrenado como deportista de alto rendimiento durante más de lustro y medio, metiendo pierna, picando al vacío entre los centrales y peleando balones en la mitad de la cancha, tiene todas las de perder frente a chicos casi imberbes. Cosa contraria a lo que podría suceder si enfila baterías hacia algún tipo de colaboración técnica. Por ejemplo, por qué no el segundo al mando después de Diego Edison Umaña. 

 

 

 
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