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Cartel Urbano
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MILLONARIOS Y LA ÚLTIMA ESTRELLA

La Rabona
Por Iván Salazar
 
A don Juvenal el panorama se le antoja muy claro, Millonarios jamás podrá ganar una estrella porque Millonarios sólo tuvo una estrella.
La Rabona
Por Iván Salazar
 
A don Juvenal el panorama se le antoja muy claro, Millonarios jamás podrá ganar una estrella porque Millonarios sólo tuvo una estrella.

- Alfredo Di Stéfano —afirma—, el rubio que está a la par de Pelé y Maradona. En verdad, una estrella. Lo que muy poca gente ahora sabe. O lo saben por lo que dicen los libros, por lo que dice la historia, pero como nunca lo vieron jugar —abre las manos y tiemblan—, es otra cosa.

Y sí, el viejo Juvenal tiene razón. No sólo porque muchos no tuvimos la suerte de presenciar un encuentro comandado por un hombre de tantos quilates y, por ende, de ver la magia que desplegaba ese equipo de ensueño, El Ballet Azul del que hacía parte Di Stéfano, sino porque, para los millones de hinchas del club Embajador, las cosas hoy son a otro precio. ¡Sí! Mañana, después de veinticuatro años en ascuas a causa de una sequía que parecía una pesadilla de nunca acabar, cuando Millonarios salte a la cancha, ningún hincha querrá menos que salir de allí enarbolando otra estrella.  

No obstante, para que el Campin y la señorial Bogotá canten victoria, todavía falta un último tango. Noventa minutos que, en el papel, le son favorables al club albiazul. ¿Por qué?

1)    En caso de empate, no hay ventaja para el gol visitante. Lo que resta presión al equipo local después de no haber marcado como visitante. El más grave error del Azul contra Tigre en la reciente Copa Suramericana.

2)    El Atlético Medellín, como ya lo mostró en la pasada edición, es un equipo muy limitado. Sin su goleador Cano, descartado por lesión, y con las pocas variantes ofensivas que muestra, salvo un milagro —que en el fútbol son más bien frecuentes— o que Millos cometa un error garrafal —de esos que definen partidos—, no veo cómo los del “Bolillo” van a marcar.

3)    Juega de local y el Campin estará a reventar. Alrededor de cuarenta mil almas vestidas de azul gritando a una sola voz: “¡CAMPEÓN! ¡CAMPEÓN! ¡MILLOS CAMPEÓN!”.

4)    Sin ser un equipo fórmula 1, Millonarios ha logrado consolidar un proyecto muy serio. Así, bajo la capitanía de Torres y contando en su haber con el veteranísimo Mayer, con jugadores maduros, al estilo de Wason, Robayo y Otalvaro, y con juveniles que ya se erigen como nuevas promesas, léase Franco, Los Embajadores, al margen de su indiscutible amor propio, llegan mejor posicionados a esta instancia final. O sea, todo conspira para que, por fin, haya otra estrella.

Una premonición a lo que don Juvenal no le da mucho crédito. “No. Estrella esa —el viejo se mantiene en sus trece—, porque las estrellas, como Pelé o Di Stéfano, no se ganan: bajan del cielo. Ahora, si usted me pregunta por cracks, de esos Millonarios sí ha tenido un montón.”  

 

 

 
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