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Cartel Urbano
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TRES ASADEROS DE POLLO PARA VISITAR

Por Santiago Rivas
 
Por Santiago Rivas
 
Les presento los que para mí son los tres mejores asaderos que he encontrado en Bogotá. El pollo asado es una receta que con seguridad heredamos de los españoles (al igual que los pollos), pero que se ha convertido en una impronta latinoamericana: la comida chatarra por excelencia en estas tierras, muy por encima de la hamburguesa, el perro caliente o cualquier otra cosa. No están en ningún orden, simplemente pásense por cualquiera de ellos.
 
Primero: Pollo Brujo
 ¿Dónde? En la Cll 57 # 25-09.
Le debo a José Gandour este descubrimiento tardío. No es un asadero cualquiera. Primero que todo, arranan el pollo, es decir, lo abren por las costillas y lo explayan en la parrilla. Además, lo sirven a la mexicana; una porción de tortillas, guacamole, cebolla encurtida, frijoles, salsa picante. Ir a comer allá es un plan completo ya que si ustedes disfrutan además de ir a fútbol al Campín, su ubicación es propicia para armar el plan completo, sea como almuerzo previo o como una comida para celebrar o buscar consuelo (con Santa fe y Millonarios nunca se sabe).
 
Segundo: Pollos Don P.P.
¿Dónde? En la Cll 63 # 11-69.
Frente a la plaza de Lourdes, y junto a otros dos locales con nombres españoles, esta ubicado este peculiar asadero donde el pollo se termina de hacer al horno y se sirve con pan francés. Hay papas a la francesa, claro, y hay ensalada. Pero viene con pan, a la fija. Y se puede acompañar con tortilla española.
 
Tercero: Asadero Don Roque
¿Dónde? En la Cll 2 # 7-20.
El barrio Las Cruces tiene muy mala fama. Es inseguro, sí, pero a la vez es la cuna de una parte de la vida que vale la pena vivir en Bogotá. Su parque central, aunque descuidado, presenta todavía elementos de gran belleza y ha dado vida a mucho de lo mejor en el hip-hop bogotano. Lo mejor de este barrio me parece Don Roque, asadero que no solo es famoso por sus pollos enormes y deliciosamente preparados, también por su arroz blanco y las papas fritas caseras que acompañan el plato. Vale la pena visitarlo.
 

Hasta aquí este pequeño aporte para la vida de todos en la ciudad, que a final de cuentas está tan ligada a la comida, incluso cuando no lo queremos aceptar. El pollo asado todo es rico, pero no hay como encontrar lugares que representen un ritual propio, más cercano al afecto, lejos de las cadenas de comida, pero también de los fundamentalistas anti grasa y anti sabor, que no saben de lo que se pierden. Puede que no vayan a estos tres asaderos que hoy recomiendo, si lo hacen o no, solo espero que me cuenten cuáles son sus favoritos para irnos armando un mapa de la Bogotá sabrosa que nos merecemos. 

 

 

 
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