Geekorama
Por Alejandro Bello
Aunque los templos de los dioses y héroes paganos del pasado hayan sido reemplazados desde hace mucho por iglesias y mezquitas y no queden sino algunas ruinosas memorias de sus mitos en piedra o papel, sólo es necesario hacer una breve búsqueda para encontrar a los descendientes de las viejas deidades vivitas y coleando, aunque con otros nombres, enfrascados aún en sus batallas cósmicas y sagas épicas. Su medio es el cómic, y sus adeptos son ahora los fanáticos de los superhéroes, que es como se llaman ahora.
Los superhéroes modernos son creaciones originales sólo en apariencia, puesto que sus características e historias reflejan a las de los dioses casi idénticamente. La manera como el héroe adquiere sus poderes es de carácter sobrenatural y no requiere de mayor explicación. El fanático del cómic simplemente acepta el hecho de que el sol amarillo le da sus poderes sobrehumanos a Superman o que una araña radioactiva convirtió a un nerd adolescente en el Hombre Araña. Esto no es distinto del mito acerca de la diosa Atenea que surge con la armadura puesta de la cabeza de Zeus o del héroe germano Sigfried que se hace invencible al bañarse con la sangre de un dragón, y que los hombres del pasado aceptaban sin más.
La apariencia física del superhéroe refleja directamente su estatus, lo cual tiene un paralelo directo con el ideal que se tiene del héroe en todas las culturas antiguas. Esto resulta evidente sobre todo en los superhéroes de la edad de oro de los cómics, quienes retratan la figura humana en su forma estética más ideal y físicamente poderosa. Los superhéroes comiqueros originales tienen su origen en los años cuarenta y cincuenta. En esta época nacieron Superman, La Mujer Maravilla, Aquaman, Linterna Verde y el resto del panteón clásico de DC comics y lo que vendría a ser después Marvel.
En el campo de los enemigos de los héroes no es necesario tener un ideal estético, puesto que éstos villanos y supervillanos representan el papel que anteriormente desempeñaban los monstruosos enemigos de los dioses. En la galería de los villanos de los cómics encontramos dementes con deformidades o una apariencia bizarra (Dos Caras, Joker), seres siniestros (Apocalypse, Darkseid), científicos locos (Mr Freeze, Dr Octopus), genios criminales (Lex Luthory, Kingpin) y todo tipo de desadaptados y criaturas bestiales. Estos villanos son la nueva versión de monstruos como el Tifón griego de cien cabezas o los Trolls y Gigantes degenerados que los héroes se encargaban de exterminar.
Los superhéroes ocupan su tiempo protegiendo a los seres humanos y luchando ocasionalmente con algún supervillano como buenos ciudadanos, pero cuando realmente brillan es cuando deben unirse a otros héroes y combatir un peligro que amenaza con destruir el mundo o incluso el cosmos. Estos eventos ocurren regularmente en el universo del cómic y tienen un paralelo con el evento mitológico más importante: la eterna y antigua lucha entre dos bandas de dioses, que posteriormente se transformó en una lucha entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal. La Gigantomaquia de los griegos, la guerra del Ragnarock de la mitología nórdica, e incluso la guerra entre Lucifer y los ángeles de Dios pertenecen al mismo esquema mítico.
Todos los dioses y demonios existen en nuestro ser y toman formas peculiares según los tiempos. Ellos son las representaciones de nuestros ideales y miedos. Son arquetipos ancestrales que nos revelan algo de nosotros mismos y aunque en ocasiones parezcan desaparecer puede ser que todavía existan en el presente con alguna forma peculiar, o que simplemente permanezcan dormidos en espera de aparecer de nuevo.
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