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Cartel Urbano
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LA NUEVA OLA DEL PECADO

En la otra esquina
Por Harvey Murcia
 
En la otra esquina
Por Harvey Murcia
 
Vivir hoy pasa por estrategias que contribuyen a mantener una existencia pública, agitada y conocida por todos: depender de redes sociales, hacer estupideces frente a las cámaras, escribir pendejadas que polarizan aun más el mundo, aparecer en bola en alguna revista o pasquín, participar en algún reality, hacer parte de una broma macabra al estilo criollo de también caerás.
 
Por ahí van las estrategias. 
 
Hay instituciones que están comprendiendo que hacer parte de estas estrategias de comunicación y de conexión con el otro, permiten entrar en la new wave que ronda el mundo actual. Los gobiernos, las ong´s los movimientos contra, sub, hiper, o cualquier prefijo que juegue con cultura, hacen presencia en estos escenarios. Sus temáticas son la tierra, el cuidado del agua, los derechos humanos, las fiestas libres, el uso del cuerpo. Unas muy serias y proclives al cuidado colectivo, otras destinados a ironizar, trivializar o simplemente ridiculizar.
 
Sin embargo, la Institución que ha sabido entrar en este mundo contemporáneo con los “taches arriba” ha sido la religión. No sólo conoce que la mejor manera de mantener la comunión de los feligreses es a través de las redes sociales, sino que se “preocupa” por construir nuevas y eficaces maneras de mantener el control de los creyentes: ampliando las reglas del juego.
 
La herramienta útil para tal cometido ha sido el pecado. Los siete pecados capitales con los que usted y yo crecimos, se quedaron cortos en este mundo, por lo tanto el Vaticano promueve otros siete pecados capitales: causar pobreza, consumir drogas, contaminar, abortar, manipular la genética, irrespetar la dignidad humana y perder el sentido de la vida.
 
Las leyes de humanos sólo pueden ser dictadas por humanos. Como bien se ha dicho: “la iglesia los duplicó en razón de los desafíos del mundo globalizado”. Desafíos que pueden poner en crisis los símbolos que han sostenido durante siglos a esta Institución.
 

Mientras esto sigue en debate, yo prefiero seguir cantando los villancicos, armando mi pesebre con el buey y la mula; preocupándome por no incurrir en la ira, la gula, la pereza, la avaricia, la tristeza, el orgullo y la lujuria, aunque con éste último sé que no me puedo comprometer. 

 

 
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

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