
GINECOLOGÍA EXPRESS
¿Quién las entiende?… ¿Quién se puede resistir a ellas?… ¿Quién las puede resistir?
La aparición de la mujer en la historia sagrada de la humanidad católica fue la primera clonación no patentada de la era cuaternaria. A partir de una costilla y con la ayuda aerodinámica de un soplido di-vi-no, el supuesto creador de las cositas que pueblan la Tierra se inventó a la susodicha… y la dicha ha aparacido y desaparecido durante milenios, brindándonos, estadísticamente, más estrés que placer alrededor del tema.
Es una dulce tortura tener que lidiar con la feminininidad, perturbándonos el ánimo estable, siendo metas de nuestros propósitos, nutriéndonos con la leche larga vida de la vida. Todo intento que hagamos por evadirlas o complacerlas será infructuoso. Nunca lograremos acertar en sus gustos, caprichos o pensamientos. Hasta los improperios tienen que ver con ellas. Están presentes en todo: en la letra del himno nacional, en los monumentos alegóricos, en cuadros de Botero, en las cuadras de Eros (aunque Eros ya esté out), en las películas porno (por no mencionar otros géneros), en los calendarios mayas, incas y chibchas, en los afiches de todos los talleres mecánicos y cuánticos del mundo, en los comerciales de medias de seda y de ron, en todos los medios y en algunos miedos; hasta en la publicidad para tuercas y tornillos. Nos van a zafar los tornillos de seguir así. Ni ellas han sabido hasta ahora qué es lo que quieren, ni quieren saberlo. Cuando dicen sí es no, cuando dicen so es ni, cuando nicen do es ti, cuando cantan do es mí, cuando piensan pop es rock, cuando quieren que las beses, piden sopa; cuando no quieren que las dejes, cantan… y así. ¿Entonces?… ¿Qué hacer ante tanta incertidumbre parlante?
Saber “lo que ellas piensan”, como lo hizo Mel Gibson en aquella película homónima de ciencia fricción, no ayuda mucho en el proceso. Saber lo que ellas piensan es tan útil como saber en dónde y cuándo caerá el aerolito, si ignoramos datos realmente importantes como ¿de dónde proviene?… ¿qué minerales lo componen?… ¿cuánto pesa?… ¿de qué dimensión serán los desastres que causará?… ¿de quén chon pompas untadas de bebo fito?
No importa qué estratagemas utilicemos para conquistar (verbo paradójico y pírrico, en esta caso), nunca funcionarán una segunda vez, ni siquiera con la misma mujer.25 años después de verla por última vez, mi traga del bachillerato me reencuentra y me reclama que por qué yo nunca le paré bolas… que ella siempre quiso que yo le hicera algo, que se moría de ganas… Pero si la única señal que de ella provino en todos esos seis años fue un simple besito en la mejilla y un guiño inusual… ¿De ahí tenía yo que entender que ella quería que yo le complicara la vida?… ¡Qué jeroglífico tan existencial! ¿Por qué cucús no son explícitas y nos lo dicen todo en la carota, para obviar esos 17 pasos que ya estamos hastiados de dar? Esos pasos serán motivo de otra columna, en otra publicación virtual, en un universo paralelo, en otra vida.