
¿CÓMO DAÑAMOS EL PLANETA SIN SALIR DE CASA?
Foto: ChippedMug
Desde que abrimos los ojos, empezamos a perjudicar al medio ambiente. En nuestra rutina diaria usamos objetos directamente relacionados con la explotación de recursos naturales como el agua, los árboles, la tierra y sus minerales.
CAFÉ
Este estimulante natural preferido por papás, abuelos, bohemios y demás, contribuye a la contaminación hídrica y a la deforestación.
Las máquinas procesadoras de café, que generan grandes cantidades de aguas residuales en el proceso de separación del grano, son una de las principales causas de contaminación de ríos centroamericanos.

Foto: trophygeek
Otra de las consecuencias del café es la deforestación. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) reveló en 2005 que el 85% de las áreas boscosas de Sumatra, Indonesia, fue deforestado para la plantación ilegal de café.
Si quiere minimizar el impacto, compre café orgánico cultivado a la sombra o aquel que goce de un proceso tradicional.
CEPILLO DE DIENTES
Este elemento tan obligatorio en nuestra higiene contiene petróleo, pues el plástico de su mango y el nylon de sus cerdas provienen de este recurso no renovable.

Foto: Mark_K_
La cosa es seria, pues según la organización Green Choices, la fabricación del nylon crea óxido nitroso, un gas de efecto invernadero 310 veces más potente que el dióxido de carbono.
Sin embargo, existen alternativas ecológicas como los cepillos hechos con plástico reciclado.
ROPA DE ALGODÓN
Échele un vistazo a su closet, seguramente la mayoría de la ropa está hecha con este material aparentemente inofensivo.

Foto: Martin LaBar
Para cultivar algodón se requiere un consumo excesivo de agua. Por ejemplo, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, para hacer una sola camiseta se utilizan hasta 2.700 litros, lo mismo que una persona bebe durante 900 días.
Además, el uso de ciertos insecticidas en el cultivo de algodón acaba con la biodiversidad y contamina las fuentes de agua de localidades cercanas.
BOTELLAS DE PLÁSTICO
Y de estas sí que usamos: el champú, las cremas, los jugos, las gaseosas, etcéteras. Todas ellas, en sus proceso de fabricación, al igual que los cepillos, necesitan petróleo.

Foto: marc e marc
Según Natural Resources Defense Council (NRDC) la industria del plástico presenta aproximadamente el 14% de las emisiones industriales más tóxicos, que incluye el estireno, benceno y tricloroetano.
Para esto hay una solución (o, al menos, una ayuda) más sencilla: cambie el plástico por el vidrio, que cuenta con recursos más fáciles de extraer, menos tóxicos y está compuesto de arena, sílice y caliza.
CELULARES
Los smartphones tienen un consumo alto de energía, que se utiliza en llamadas, envío de mensajes de texto y el uso de datos móviles, principalmente. Como consecuencia de dicho consumo las emisiones de gases de efecto invernadero incrementan.
Según Green Living, del diario The Guardian, “la huella estimada de bióxido de carbono generada por la fabricación del teléfono es de 16 kilogramos”.

Foto: Kent Chen
Por otro lado, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, anualmente 140 millones de celulares acaban en un basurero, liberando 80 mil libras de plomo al subsuelo.
Sin embargo, podemos contribuir en algo llevando los celulares que desechemos a las tiendas de comunicación, que deben reciclar la mayor cantidad de materiales posibles.
ENCUENTRE TAMBIÉN EN CARTEL URBANO: