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Evitar la violencia policial, el nuevo proyecto de Parces

Evitar la violencia policial, el nuevo proyecto de Parces

Foto de Cristiam Cubillos 

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Con el hashtag #NoMasViolenciaPolicial, la ONG acaba de lanzar el Observatorio de Violencia Policial, una iniciativa para hacerle seguimiento a la implementación del nuevo Código de Policía, pero también para atender personas que sufran malos tratos por parte de los uniformados. Ya han recibido más de 20 casos.

Andrés López/ @vicclon

Las regulaciones del nuevo Código de Policía, que entró en vigencia el pasado 30 de enero, tienen preocupado a más de uno. Algunas de sus medidas, como la establecida en el articulo 163 —que los autoriza a ingresar a un inmueble sin orden escrita— han puesto a más de uno a pensar si eso dará pie a que algunos miembros de la institución hagan un uso abusivo de la fuerza y poder.

Por esta razón la ONG Parces, enfocada en trabajar en pro de las poblaciones marginalizadas como habitantes de la calle y miembros de la comunidad LGBTI, ha creado el Observatorio de Violencia Policial, un área que busca hacerle seguimiento a la implementación de este Código y atender esos casos de maltrato que se presenten por parte de la policía.

Este proyecto se empezó a gestar a mediados del año pasado, pero se consolidó durante este mes de febrero. “Desde todas las áreas que trabajamos hemos visto que el tema de la violencia policial siempre está presente. Con esto buscamos responder ante esa situación, combatirla y ayudar a los afectados”, explica María Inés Cubides, directora del observatorio. A los afectados también se les quiere ayudar con estrategias de auto empoderamiento, para que sepan bien qué puede y qué no puede hacer un policía cuando esté con ellos.

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En el observatorio se recibirán los casos de maltrato policial, sin embargo no todos contarán con el acompañamiento de ellos, bien sea por el número o su complejidad. Ante esta situación, Parces los redireccionarán al Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión (PAIIS) o al Centro de Justicia de la propia organización. La ONG espera que los afectados se animen a denunciar pues muchas veces los contactan para contar su historia y desahogarse, pero no para tomar acciones legales.

Hasta el momento ya han recibido más de 20 casos, principalmente de habitantes de calle que denuncian maltratos para desalojarlos. Las trabajadoras sexuales también se quejan por los numerosos abusos de la policía: retenciones arbitrarias, agresiones físicas, amenazas, extorsiones, expulsión del espacio público, daño en su documento de identidad y traslados al Centro de Traslado por Protección (CTP), antigua UPJ. “Este perfilamiento que hacen los uniformados, de hacer una vigilancia extrema para ejercer su poder, lo que deja ver es que ellos se han convertido en una fuente de violencia institucionalizada”, comenta Andrés Morales, asesor del observatorio.

Un ejemplo de estos casos de perfilamiento es el ocurrido el pasado 22 de enero durante la protesta antitaurina en la Plaza de Toros de La Santamaría. Un profesor de la Universidad Javeriana, que se encontraba en la zona pero no estaba participando de la movilización, fue maltratado por la policía. Parces atendió su caso y la semana pasada radicaron una tutela. “Con esto no buscamos que se le ponga fin a la vulneración de derechos del profesor, queremos que sea algo macro y que no haya más procedimientos policiales de este tipo. El objetivo es que se cree una política en donde se respete el derecho a la reunión y se acabe con el perfilamiento basado en la apariencia de la persona”, explica Andrés. Según él, el profesor tenía el cabello largo y por eso fue asociado con uno de los manifestantes.

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Pero Parces reconoce que no todo es malo en el nuevo Código de Policía: rescatan, por ejemplo, lo dispuesto en el articulo 45, que multa a aquellos que maltraten a las trabajadoras sexuales; también que se promuevan y se distribuyan preservativos en los lugares donde se hacen estas practicas (articulo 43). Ellos van a velar por su cumplimiento y, según María Inés, ahora están preparando una propuesta para dictarles talleres de formación a los policías sobre cómo actuar ante estas poblaciones marginales.

Con la creación del Observatorio de Violencia Policial se espera llevar un control más riguroso sobre este tipo de casos pues antes los atendían pero no los ingresaban en una base de datos ni los filtraban. “Ahora no podemos decir si con el nuevo Código hay más o menos casos, pero sí aseguramos que son más visibles”, dice María Inés. Si quiere colaborar con este nuevo proyecto o tiene un caso que denunciar, puede escribir a comunicaciones@parces.org.

 

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