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“Instrumentales para hacer el amor, para estudiar, para ir en el carro o para bailar”: conozca lo nuevo de Soul AM

 “Instrumentales para hacer el amor, para estar tranquilo fumándose un bareto o para bailar”: Soul AM

Fotos de Jon Sneider

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En 2014 brilló en la escena hip hop gracias a Cine Negro, un disco en colaboración con el rapero N.Hardem. El músico y productor paisa Soul AM regresa con Jazz Affair, un álbum que rinde tributo a uno de los géneros musicales más respetados del planeta. “De alguna manera el jazz, el soul y el funk han regresado”.

Santiago Cembrano

“El jazz trasciende la vida y la muerte como la conocemos en el planeta. El jazz es algo más universal, es eterno”. Estas palabras del saxofonista Sonny Rollins dan inicio a Jazz Affair, el más reciente álbum de Soul AM. A través de 12 pistas el músico y productor de Medellín presenta un homenaje moderno y respetuoso a la música que más lo ha marcado en su vida: el jazz.

Soul AM irrumpió en la escena musical colombiana en 2014 con su disco Cine Negro, en colaboración con el rapero bogotano N.Hardem. A partir de la influencia de la fusión rap/jazz de artistas como J Dilla, A Tribe Called Quest, Common, Erykah Badu y D'Angelo, este paisa había estado trabajando silenciosamente, buscando un sonido que se acercara a la fluidez y calidad de los artistas que más lo inspiraban. El esfuerzo dio frutos y en 2015, tras la publicación de Cine Negro, Soul firmó con Excursions, un sello alemán liderado por el productor chileno Brous One.

“La música que yo compongo es cálida y amorosa —explica el autor—. En muchas ocasiones te levantas y el día está soleado, todo es perfecto a tu alrededor, sirves un café y pones un disco de John Coltrane. Son esas pequeñas cosas las que me inspiran hacer música repleta de diversos estados de ánimo y sentimientos”. Jazz Affair recorre distintas sensaciones en un paisaje sonoro de finas notas de piano y percusiones acompañadas de líneas de contrabajo hipnóticas. “La música para mí es una droga, y la droga para muchas personas, además de un vicio, es un escondite. Sencillamente me entrego a la música, es mi vida, la respeto y le doy muchísimas horas de mi vida, y todo eso paulatinamente va arrojando resultados”.

Este no es un beat-tape o una recopilación de instrumentales pensadas para que los MCs rapeen sobre ellas. Es un álbum que cuenta una historia de jazz en pleno 2017 y que circula por distintas emociones, usando la tranquilidad como columna vertebral. Los tracks de Jazz Affair no necesitan rimas que los complementen porque solos ya tienen la capacidad de llegar al alma, son “instrumentales para hacer el amor, para estudiar, para ir en el carro, para estar tranquilo fumándose un bareto o para bailar”.

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Este se suma a proyectos colombianos de instrumentales como Voyage: El pasaje, de Crudo Means Raw. Son, especialmente, producciones que construyen relatos y experiencias a partir de sonidos. No necesitan más voz que la de sus instrumentos.

 

¿Por qué en Colombia el jazz se piensa como música anticuada y los jóvenes parecen no interesarse por el género?​

Vivimos en un país que culturalmente ha sido muy maltratado. La música jazz es música con prestigio, música para los que les gusta la música. No podemos pretender que a todos les guste: es compleja, no tan fácil de digerir. Para muchos es música anticuada, pero es porque no conocen, es porque no tienen ese sentir, esas ganas de saber más de ella. Existen infinidades de artistas contemporáneos que la han venido transformado, tal como Robert Glasper. Creo que de alguna manera el jazz, el soul y el funk han regresado. Poco a poco ustedes se irán dando cuenta.

¿Cuál es tu relación con el jazz?

El jazz para Soul AM es muy importante. De allí parte el concepto de mi música. Yo estudié jazz en la universidad. Cuando conocí este género, muchos años atrás, sencillamente me atrapó: comencé a explorarlo desde sus raíces, leyendo y escuchando todo el tiempo. He tenido la oportunidad de estar en Nueva York durante distintas temporadas, visitando lugares importantes como Blue Note, Village Vanguard, Smoke y el Small Jazz Club. Creo que esto fue fundamental para poco a poco ir alimentando el oído y la pasión por este estilo de vida.

Me enamora recrear piezas de mis maestros favoritos; yo no sampleo, como le dicen todos, yo recreo. Para mí es muy importante no sabotear la música: cuando quiero recrear algo, exploro desde la raíz la composición y el artista. Entonces creo una conexión más fuerte con la música y entiendo un poco más la pieza y lo que quiero transmitir. Hago todo un ritual, con mucho respeto al artista que estoy recreando.

 

¿Qué querías lograr con un disco completamente instrumental como Jazz Affair?

Quería mostrar que cuando uno se dedica y es responsable, las cosas se logran. Un latinoamericano puede lograr cautivar los oídos de cualquier americano, europeo o asiático porque la música es una. Traté de romper esas barreras mediante el sonido y el amor que le tengo a la música, al jazz, al rap, a las instrumentales. Este es solo el comienzo de mi carrera. Son diversas las palabras con las que podría describir la intención de mi álbum: calidez, amor, tranquilidad, pasión, sensibilidad, jazz, crispy, orgánico, realidad, melodía, armonía, ritmo, groove

El rap es groove, es de sentir. Lograr que un loop no suene como un loop. Quería hacer música hecha con el alma. Fue entonces un asunto de Soul AM con el jazz, de mi dedicación y mi entrega. Yo podría tener un quinteto y tocar, pero esta forma de hacer música es más personal. Ella y yo compartiendo para recrear algo que algún día hizo algún artista que me motivó a hacer esto.

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¿Qué responsabilidad tienes al ser músico instrumentalista, al dedicarte al oficio de estar buscando a diario música, diggin in the crates?

Realmente para mí no es un oficio, es algo que está anexo naturalmente a mi vida. La concepción que tengo sobre el diggin creería que es muy diferente a la de la mayoría de las personas: yo no busco música pensando en hacer música, yo busco música para escuchar música, no hay nada más placentero que escuchar un álbum completo, analizarlo para luego comprenderlo. De esa manera la música que recreo en mis composiciones podríamos aseverar que es el mismo resultado de estar escuchando música a todas horas de mi vida. 

La responsabilidad, la dedicación y la disciplina son claves fundamentales para cualquier músico, pienso que nosotros los beatmakers tenemos una responsabilidad muy grande, la cual radica en el respeto a la pieza que vamos a tomar para recrear. El solo hecho de utilizar algo compuesto por algún genio, en mi caso un jazzista, resulta un reto que tiene como fin lograr re-interpretar de otra forma esa misma pieza. No es cualquier cosa.

'Child songs'

 

¿De dónde salen los sonidos que componen el álbum? 

Uno de mis hobbies es buscar y buscar música. Por eso me la llevo tan bien con los ratones, que siempre están escarbando. Me gusta encontrar sonidos exclusivos, que no se hayan sampleado antes. En Jazz Affair hay muchísimos músicos, todos muy buenos. Clásicos y contemporáneos. En una instrumental puedo usar tres o cuatro artistas, entonces es jodido de responder. Sin embargo, hay pequeñas piezas de Bill Evans, Peter Bernstein, Charles Mingus, sonidos de Wayne Shorter, Wynton Marsalis, Sonny Rollins, Joshua Redman y muchos más.

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Técnicamente, ¿cómo hiciste el disco? 

Mi álbum lo hice con el sistema de producción NI Maschine, con el sampler Roland SP 404SX, y con sintetizadores y grabaciones que fui incorporando en la composición poco a poco. El proceso fue recrear piezas que me gustan. Lo mío con la música es tal cual como cuando uno conoce a una mujer y las cosas no se fuerzan, sino que fluyen. Hay que tener en cuenta que la música, a diferencia de las mujeres, es agradecida. Yo pienso que me casé con ella, y ella, progresivamente, me ha venido dando alegrías. La música es difícil porque le gusta hacerse esperar, que la consientan demasiado tiempo, para luego darle a uno resultados, como tener un disco en Europa. 

'Silence' 

 

Tú has hecho rap, pero no eres un rapero y dices que tu música no es para raperos…

No soy rapero ni hago música para ellos. Soy músico, por lo tanto mis recreaciones son para el que le gusta la música. Hay beatmakers que hacen beats para que los raperos escupan sus rimas. Y eso está bien. Pero yo hago música para que los aficionados, los músicos y los melómanos las escuchen. 

 

Este álbum fue lanzado por medio de Excursions, sello comandado por Brous One y apoyado por Vinyl Digital. ¿Cómo fue el primer contacto entre ustedes y cómo aporta eso al proceso del disco?

A Brous One yo lo seguía en las redes sociales, me encanta lo que hace, es uno de mis referentes. Un día, por cosas de la vida, él escuchó Cine Negro. Desde ese momento comenzamos a dialogar y con el pasar de los días fuimos adquiriendo confianza. En ese momento Eduardo estaba desarrollando la idea de constituir su sello independiente, el cual se llamaría Excursions. Eso fue esencial para que una tarde, que siempre recordaré, me hiciera la propuesta de hacer un álbum para su label. Él creyó en mí. Desde ese momento comencé a explorar y preparar conscientemente a lo que luego llamé Jazz Affair.

 

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Ese fue el punto de partida.

Luego las cosas se fueron dando. El apoyo de Vinyl Digital fue fundamental para la realización de todo este primer sueño, ellos propiciaron 300 copias exclusivas en vinilo y se encargaron en gran parte de la distribución en todo Europa y demás lugares del planeta. Me siento muy agradecido con ellos y especialmente con Brous, quien también hizo posible la edición especial de los casetes y la distribución de todos ellos. También quiero resaltar que esto fue hecho con un equipo sensacional que estuvo siempre presente, Daniel Obregón, Ingeniero de Sonido, y Juliana Cuervo, quien hizo todo el arte. Ella es una artista maravillosa. Esto fue un logro muy importante para mí y para la música en Colombia.

 

Sin una letra escrita, ¿de dónde surgen los títulos de los tracks?

En el jazz hay algo que se conoce como los “standards”. Además, existe el Real Book, allí se encuentran muchísimas composiciones estándares del jazz, en donde los músicos que viven de ese género estudian para luego ir a tocar. Muchos de los títulos de las instrumentales de mi disco son estándares de jazz con mucho renombre y otros son combinaciones de nombres de estos mismos. ‘My Foolish Heart’,  ‘Perceptual’, ‘Red Train’... Por eso hice la instrumental ‘Gratitude’, por gratitud con todos ellos que me inspiraron. Igual estos estándares están ordenados de manera tal que narran una historia, que es lo que termina siendo Jazz Affair

'Gratitude'

 

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